Mis gafas azul índigo...

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Gafas Azul Índigo

domingo, 15 de marzo de 2015

"CHASCARRILLOS DE VAGÓN"

Hoy hablaré de los “chascarrillos de vagón”. 

Según la RAE “chascarrillo” significa: <<Anécdota ligera y picante, cuentecito agudo o frase de sentido equívoco y gracioso.>> Hasta ahí, todo correcto. 

¡Con lo que me gustan a mí los viajes en tren! Esos que, aunque a veces cortos, son de lo más intenso. Pero claro, no siempre son lo que uno quiere que sean, y sucede que, en alguna que  otra ocasión, resultan hasta divertidos al principio y acaban siendo una odisea, de la que quieres bajar a toda costa y sin mirar atrás. 

Cuando uno viaja en tren, pierde la noción del tiempo, o por lo menos eso me pasa a mí. Entras al vagón, diriges tu mirada hacia el asiento adecuado, y apoyas tus “lindas posaderas” en un vehículo que puede que te lleve más allá del destino que has pagado. 

Lo interesante de esto es que, al igual que tú, en tu mismo vagón se encuentran una veintena de personas más que llevan tu mismo destino, ese que has pagado. 

Las conversaciones se entremezclan, pero siempre hay alguna que otra, que sobresale por encima de las demás, ya que los individuos que la mantienen parecen que acusan una importante sordera y a medio metro de distancia unos de otros, no se enteran. Este es el motivo por el cual, manteniendo siempre un ambiente de discreción, los demás usuarios y usuarias del vagón nos enteramos desde el principio hasta el final de la conversación. Y claro, la temática de la misma, nos debería importar poco, pero cuando empiezas a escuchar palabras que tienen que ver con tu lugar de nacimiento, tu profesión y tu condición sexual, uno no tiene más remedio que “poner un poco la oreja” de forma más agudizada.  Y uno que es una persona educada, no se mete en la conversación, pero me entraron unas ganas irrefrenables de mandarlos a tomar un café de esos que ponen a uno con ganas de ir al “excusado” de forma rápida y veloz, sin miramientos de edad, profesión ni condición sexual. 

Porque según la conversación de estos “personajes” los andaluces hacemos un “chascarrillo” de todo lo que en ese momento estaban contando, porque claro, “SOMOS POBRES” “NO TENEMOS NI PARA COMER” pero somos “MUY GRACIOSOS”. Además “POBRECITOS DE NOSOTROS, QUE TODOS QUEREMOS SER FUNCIONARIOS”. Y en ese momento empiezan tus tripas a ponerse revoltosas y a querer soltar jugos por la boca como loca, con tremenda puntería a ver si por casualidad le diera en un ojo al “personaje” en cuestión. 

Seguidamente, sueltan la joyita de… “Yo no he visitado Almería, pero los almerienses son algunos muy “singracias”. Bueno y si ya te pones con los de Jaén, esos también tienen muy “mala pipa” y algunos sevillanos, ni te cuento. Eso sí, en Málaga, hay unas playas, la mar de malas, las playas buenas están en Cádiz” (Mira ahí, casi dio en el clavo con lo de Cádiz). Y a su vez, una pareja de “Gibraltareños” le contesta: “Sí nosotros tenemos muy buenas playas” ( Y a mí me faltó el canto de un duro para saltar y decirles… “Sí, en vuestra ROCA, tenéis unas playas de lujo”. Pero me callé por educación).

La cuestión es que terminando el trayecto, dio la casualidad de que en el mismo vagón viajaba otro andaluz, y este caballero no se pudo callar al escuchar tanta barbarie y les soltó de forma literal : ¡Menos mal que a los andaluces nos suda (nuestras partes pudientes) de lo que digan aquellos que ni nos conocen!  

Así que antes de subir la voz en las conversaciones de vagón, sean prudentes con su tono y con sus palabras, porque nunca se sabe quien estará al lado o detrás de nosotros escuchando, “sin querer queriendo”  nuestra conversación. 

¡Buenas tardes!

Gafas azul índigo.

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