Mis gafas azul índigo...

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Gafas Azul Índigo

domingo, 7 de febrero de 2016

DEBILIDADES


Hoy hablaré de debilidades. 

Ocultamos a lo largo del día tantas tristezas que llega un momento en el que perdemos la cuenta de todas las penas que acontecen en nuestra vida. Cuesta tanto mostrar una lágrima al exterior que, de vez en cuando, olvidamos que todo el mundo las tiene, que todo el mundo alguna vez en su existencia necesita sacarlas a pasear, para que dejen un espacio limpio en nuestro interior. 

Cuando algo duele y no lo dejamos salir, empieza a crecer un pozo dentro del alma que alberga gota a gota los más hondos pesares. Cuando subimos el cubo con muchas de esas gotas y lo apoyamos en el brocal del pozo, debemos abordar una importante decisión: ¿dejo caer estas gotas de pesar a la vista de todos y todas para que conozcan mi dolor, o bien, las devuelvo al fondo del pozo para que sigan resquebrajando mi alma? ¿Es necesario que los que me rodean sean partícipes de esta pena que me inunda, o por el contrario, tengo que ser yo el/la único/a dueño/a de ese saber?

Después de decidir esta cuestión, ya no hay marcha atrás. Si decides rociar las gotas de ese cubo fuera del pozo, ya no sirven pretextos para no demostrar que algo duele, que algo quema y que no se puede conservar en el interior. Sin embargo, si la decisión es la contraria, y necesitas devolver esas gotas al pozo, la responsabilidad de guardar a buen recaudo ese agua contaminada de malestar será sola y únicamente tuya. No podrás echar la culpa a nadie porque no te alivie de tu dolor, porque no sienta la necesidad de consolarte, porque sin duda nadie sabe lo que ocurre dentro de ti y entonces volverán las dudas a tu mente y de nuevo te plantearás si necesitas sacar esos cubos de malestar fuera de tus dominios. Porque en el fondo, todos y todas necesitamos consuelo en alguna ocasión y nunca es tarde si la dicha es buena, o eso dicen. 

Nos han hecho creer que si sacamos esas tristezas seremos unos/as débiles, personas sin fuerzas de corazón, sin dominio de su ser y sin valor para enfrentarse por sí solas a las batallas humanas provocadas por tantos sinsabores. 

Y es que la persona de por sí ya es débil, nace desnuda, expuesta al exterior sin conocimiento de lo que padecerá durante su existencia y en ese momento, el cuerpo sólo sabe llorar, derramar unas lágrimas y vociferar unos lloros inexplicables ante la vida. ¿Será que dentro de ese ser ,concebido muchas veces bajo el amor de dos, existe la intuición de una vida de debilidades? 

Quizás sólo sea un grito y un lloro de fuerza, de expresar sin palabras que si la vida te plantea tristezas, debilidades y pesares siempre existirá la posibilidad de enfrentarse a ellas aunque sea con el último de nuestros alientos.

Porque cada una de las debilidades a las que nos enfrentamos hacen aparecer una  de nuestras fuerzas para combatirlas. Porque cada mañana de nuestras vidas vendrán los problemas a tocarnos el timbre de la puerta y cada uno/a de nosotros/as arremeterá contra ellos de la mejor forma posible según las circunstancias. Y si los dejamos escapar, volverán a nuestro encuentro, entonces será el momento de apoyarnos en un hombro amigo, de dejar que esas gotas del pozo salgan a la luz y pedir la ayuda que necesitamos. Porque a veces, sólo a veces, hay una mano amiga que te ayudará y será el momento de agarrarte a ella con todo el corazón. 

Hasta entonces, haz con tu “pozo” y con tu “agua” lo que te venga en gana, porque sólo tú eres dueño o dueña de tus debilidades. 

¡Buenas tardes!


Gafas Azul Índigo. 

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